viernes, 28 de mayo de 2010

Realmente bonita

Una mujer muy bonita. Realmente bonita. Es realmente preciosa. E inteligente. Y buena. Muy buena. Pero nadie se fija en ella. Ni en su nariz perfecta. Ni en sus labios carnosos. Ni en sus ojos castaños. Porque la enfermedad la ha destrozado. Por dentro y por fuera. La enfermedad ha ajado su inteligencia. Su manera de moverse. Y su manera de andar. Tan lenta, temblorosa. Tan débil. Hasta su manera de hablar. Las pastillas le han roto hasta la voz. La enfermedad y las pastillas. Ni la piel tiene sana. Tan apagada. Parece que sólo le han dejado tiernas las manos. Y las uñas. Tan blancas. Y tan largas. Aunque también temblorosas.

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