lunes, 3 de mayo de 2010

Sopor dominical

Desde hace unas semanas, el tiempo huye de mí sin que yo me dé cuenta. Los días se me escurren entre los dedos, discurren dentro de ese sopor que rodea a los domingos. Sin apenas darme cuenta, mi tiempo se ha convertido en un domingo eterno, un domingo de esos que se pasan dentro de casa en pijama, viajando de la tele al ordenador, de La vida es bella a Lágrimas del corazón. Este domingo infinito se va arrastrando entre soliloquios dementes, de la línea de “Estoy loca. Pero los locos niegan estar locos. Por lo tanto, no estoy loca. Pero los locos niegan estar locos. Por lo tanto, sí estoy loca”. Me asaltan también preguntas estúpidas, tales que “¿por qué nos dicen que la u lleva diéresis cuando se pronuncia entre q y e/i, si esta sílaba siempre viene escrita con c (cuento, cuidado)?” Otras veces me limito a no pensar nada, o a pensar simplemente que estoy demasiado sola como para poder aguantarlo mucho tiempo más, y contárselo después al ente inexistente que va a leer esto.
Y, para más inri, estos últimos días una lluvia sin arco iris ha acompañado al calor estival, por lo que todo este sopor dominical ha quedado envuelto de una niebla apelmazante (literal).

2 comentarios:

  1. ahá, así que ahora soy un ente inexistente. me he superado a mí misma.
    en mi opinión, los domingos se crearon para estar tristes, ¿quizá porque les sigue un lunes? creo que fue a ti a quien dije una vez que los lunes estaban subestimados, son una nueva oportunidad para hacer algo de provecho con tu semana... y desperdiciar de nuevo esta nueva oportunidad, como hacen algunas inútiles, como servidora. lo nuestro es triste, y un grave problema -aunque no psicológico-, estar con gente te evita pensar, y la soledad no hace nada más que hundirnos en pensamientos de todo menos positivos. ese noventa y nueve por cierto de conversaciones humanas que nos permite fingir comunicación y mediante las cuales nos evitamos momentos dolorosos, viajes de nuestras neuronas de la tele al ordenador, de la cama al sofá. tengo la impresión de que por este motivo evitamos ese uno por ciento de conversaciones que merecen la pena aunque la mayoría de la veces escuezan, no necesariamente por el hecho de que nos veamos obligados a pensar. ¿será ese el motivo por el cual alejamos de nosotras, de manera inconsciente, a las personas que verdaderamente merecen la pena?

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  2. Siempre hay que pensar en positivo. Aunque suene a tópico solo se vive una vez, y hay que aprovecharla al máximo, superponiendo siempre las cosas buenas (aunque sea 1) a las malas (aunque sean 300).

    Es importante sonreír a las nubes de tormenta.

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