viernes, 27 de agosto de 2010

El noi del metro

Nos subimos al metro. Es el primer metro barcelonés de los muchos que voy a coger esta semana, así que todavía no sé que me tengo que agarrar a alguna parte para no caerme de espaldas. L. me agarra del brazo en el último momento mientras arrancamos. Al mirar alrededor pienso que ya sé dónde quiero vivir; casi todos llevan libros en las manos.
En la primera parada sube una pareja mayor, de unos cincuenta años. Él llama mi atención por su ropa. En realidad no es nada del otro mundo, simplemente lleva una camiseta de manga corta con un dibujo colorido, un pantalón pirata y unas deportivas. La pareja se sienta (algo difícil de conseguir, como descubriré más adelante), y, un momento después, se acerca caminando una chica. Es joven, no tendrá más de veinticinco años. Lleva un vestido de tirantes rosa, y está embarazada. Al pasar por delante de la pareja, la chica tropieza con la deportiva del hombre. Él se levanta rápido y la coge del brazo como mi prima me ha cogido antes a mí para que no se caiga. Ella se incorpora rápido, le mira un momento y sigue adelante sin inmutarse. Me recuerda a esa escena de La vida es bella en la que el tío del protagonista ayuda a una nazi rubia a incorporarse tras un tropiezo y ella le mira con asco.
Sigo a la chica con la mirada, hasta que tropiezo con él, con el noi del metro. Es un chico joven, debe de rondar los veinte, quizá los pase un poco. Tiene el pelo rubio, y lleva gafas y una camisa de manga larga metida por dentro del pantalón de traje. Veo que es alto y delgado porque está apoyado en una barra, de pie, leyendo. Leyendo de pie en el metro. Es muy guapo.
Luego paramos otra vez y bajan muchas personas antes de que suban muchas otras. Hay gente muy curiosa. Casi todos llevan libros en las manos. Luego pròxima parada, Alfons X, y un momento después bajamos de mi primer metro barcelonés.

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