domingo, 20 de febrero de 2011

Fa sostenido

Cuando era pequeña e iba a la escuela, me encantaba la música; era, junto con las matemáticas, mi asignatura favorita. Llegaba feliz al aula de mesas verdes colocadas en forma de U y sacaba mi flauta dulce. La profesora, una mujer pequeña de pelo negro y corto, escribía las notas de una canción popular y sencilla en la pizarra, que me encantaba porque tenía los pentagramas ya pintados, y todos empezábamos a intentar tocarla.
Cuando llegaba a casa, subía a mi habitación para hacer los deberes y, al acabar, sacaba la flauta de nuevo y comenzaba a practicar la canción del día (Un sabater de picanya, nya, tota la nit menjant col, col, col...). Pocos intentos después ya sabía la canción de memoria y a la perfección. 
Y al día siguiente, cuando llegaba a la escuela otra vez y la profesora volvía a decirnos que sacásemos las flautas, yo era incapaz de coordinar mi música con la de los demás. O iban demasiado despacio  o demasiado deprisa, pero nunca iban al mismo ritmo que yo. 
Luego me hice algo mayor, y mi madre me dejó cambiar la flauta de plástico por otra mucho más maravillosa de madera. Cuando llegué a clase de música y comenzamos a tocar, noté que la mía no sonaba como las demás, pero aún así seguí tocando. De pronto, otra profesora (ésta más alta y con el pelo más claro, pero igualmente corto) cerró el puño para hacernos callar y preguntó: "¡¿Quién ha tocado un fa sostenido?!" Era una nota que no nos habían enseñado todavía, pero yo supe que había sido mi flauta. 

Han sido así todas las clases de música de mi vida: siempre dando la nota.

3 comentarios:

  1. ¿Explícita? ¿Ahí? mother of god... xD
    Ya escribiré alguno explícito, ya ! aunque me da palo por si mi primo entra jaja.

    Te quiero mi querida Mussolina, digo... Beethovina. (?)

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  2. Por sierrrrrrto... Esa categoría de "J y E" ... cejascejas tuyasaesmiamol

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  3. Estáis como una cabra pero creo que por eso os quiero!

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