jueves, 7 de abril de 2011

Cavilaciones de jueves I

Cuando era pequeña (más que ahora) llevaba zapatos ortopédicos. Teníamos que comprarlos en una tienda especial de la capital porque en zapaterías normales no los vendían, y además eran muy caros. Mi madre se gastaba mucho dinero en aquellas bonitas merceditas para que el resto de la gente no notase que tenía los pies deformes. 
Aún así, eran muy dolorosas.

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