viernes, 8 de abril de 2011

Cavilaciones de jueves II

Hoy he visto a dos personas a las que me apetece mencionar.
La primera es una profesora que me dio alternativa a la religión hace unos años. Iba a contar cómo el martes pasado casualmente había encontrado y releído un diario viejo en el que hacía algunos comentarios de ella, pero no me apetece. Sólo voy a decir que no me ha reconocido. Hace tres años hablábamos de Serrat, de libros y de lenguas clásicas, pero hoy no me ha reconocido.
A la segunda ni siquiera la conocía. Era un hombre mayor (cincuentón, diría yo), con poco pelo y vestido con camisa azul claro. Como le he visto desde el autobús, no puedo decir mucho más de él. Estaba sentado en un banco, con los codos apoyados en las rodillas y la cara enterrada en las manos, y al verle me he preguntado qué le pasaría. A lo mejor el banco le ha embargado su casa porque abaló a su hija y ahora su hija no puede pagar la hipoteca. O a lo mejor le han despedido de la oficina. O a lo mejor le ha dejado su mujer... O a lo mejor sólo estaba cansado de pasear, vete tú a saber.

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