domingo, 27 de enero de 2013

Spleen

  Diría que la mayor parte de las personas del mundo no sabe qué es 'spleen'. O, mejor dicho, saben perfectamente qué es 'spleen', pero no saben que se llama así. No saben que en inglés 'spleen' significa 'bazo', ni que viene del griego σπλήν, que significa lo mismo, ni que en español la forma correcta de escribirlo es 'esplín', por cutre que suene. No saben que la relación entre el bazo y la melancolía la popularizaron los poetas románticos, sobre todo Baudelaire, pero que la conexión ya se establecía en la medicina griega porque se pensaba que el bazo producía la bilis negra y se asociaba esta sustancia con aquel estado de ánimo. No saben, en definitiva, en cuántos idiomas se dice de la misma manera esta misma palabra. Pero, repito, sí saben qué es 'spleen'. Todos saben qué es la melancolía salida de la nada, la tristeza sin motivo. Todos lo sabemos. Y saber que se llama 'spleen' no sirve de mucho. La verdad es que no sirve de nada. No ayuda a llevarlo, superarlo o salir de él con más facilidad. Lo único bueno de saber que un 'spleen' es un 'spleen' es... eso: saberlo.

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