lunes, 11 de febrero de 2013

10:30

10:30 Qué triste vida que llevan los árboles de ciudad..., excepto cuando el Sol cae desde el cielo e intentan cazarlo pero no lo consiguen, y los rayos de luz se deslizan a través de sus hojas y entre uno y otras dibujan en el suelo y en los muros y en tu cara manchas de luz y de sombras. Y tus pestañas muy largas ayudan con sus sombras muy largas sobre tus mejillas. Y tus ojos tan líquidos a ratos brillan. Pero todo es hipotético, digo. Todo un ojalá. Excepto que los árboles de ciudad viven muy tristemente. Aunque al parecer lo peor que puede suceder es la muerte, dicen, porque no tiene solución, yo estoy estoy aquí escribiendo ojalás sobre tus ojos con el Sol dibujándome manchas de luz y sombra en el brazo y no sé si de verdad hay algo peor que pensar que no pueda verlos más. Que te echo de menos, digo. Que no paro de escribir oraciones muy largas con muchas metáforas para hacer esta añoranza más poética para los demás, pero a mí no me la quita. Echar de menos debe de ser algo así como preguntarse a cada momento qué estarás haciendo. Si estarás durmiendo por la noche, si ya habrás comido al mediodía. Qué libro estarás leyendo. Si llevarás hoy la chaqueta verde. Echar de menos debe de ser todos estos ojalás. Ojalá ir contigo al teatro. Ojalá ir contigo a un concierto. Ojalá ir contigo a cenar. Ojalá ir contigo a la playa. Ojalá ir contigo. Ojalá contigo. Todo. 11:00

2 comentarios:

  1. Y ahí seguimos, como esos árboles de ciudad. Tristes. Con la esperanza de que nos lleguen los rayos sol en forma de la sonrisa de esa persona, pero sabiendo que son ya casi imposibles...

    ResponderEliminar
  2. Ojalá estancados en las 10:59. Ojalá no acabar nunca de imaginar para no acabar cayendo en que no se cumplirán. Ojalá...

    ResponderEliminar