viernes, 29 de marzo de 2013

Via crucis

Hace demasiados días que no escribo.
Se me están acabando las maneras de decir que te echo de menos,
 y que te echo de menos es lo único que tengo que decir.
Hace tiempo que escribir y dormir son el mismo verbo,
 y que no puedo llegar a ninguno de los dos como antes de conocerte
porque no puedo dormir si no sueño contigo
y no puedo escribir si no escribo que te echo de menos.
No sé si se me nota, pero cada vez menos a menudo encuentro
una manera nueva de soñarte o de decirte que te echo de menos
y entonces puedo dormir y puedo escribir
 y puedo redimirme con descanso y catarsis
de la tragedia de haberte conocido.
El via crucis va por dentro menos cuando llueve
porque a los pasos les gusta mojarse la cara,
y algunas veces me parece que cuando llueve
es cuando me hacéis más falta descanso, catarsis y tú
y que por eso sale la procesión y me mojo las mejillas,
quizá porque estoy acostumbrada a que llegues con la lluvia.

Al final siempre tengo que reconocer
que aunque te escribo a ti sólo escribo para mí,
y se me ocurre que quizá echarte de menos
no sea más que echar de menos a quien yo era
antes de conocerte.

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