jueves, 4 de abril de 2013

(quien dice algunos dice todos)

Algunos días (y quien dice algunos dice todos) me despierto y quiero limpiarte las legañas de los ojos.
Y quiero poner la cafetera roja al fuego y que te sientes en el taburete de la cocina.
Y quiero  que me mires muy despacio (si es que se puede mirar despacio) a la luz que entre por la ventana y que te rías de las marcas de las sábanas en mi mejilla.
Y quiero que me pidas magdalenas y darte galletas porque las magdalenas se las comió ayer Paula cuando vino a merendar.
Y quiero que te rías otra vez.
Y quiero si después de desayunar has de irte que me beses antes de salir por la puerta, o simplemente que quieras quedarte y podamos volver debajo del edredón.
Y quiero allí comentarte que la eficacia de las mantas depende solamente del calor de quien yazga bajo ellas.
Y quiero que entonces te rías de nuevo.

3 comentarios:

  1. es bonito. Querer, digo, y lo que haces con eso.

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  2. Eres de esos que hacen de algo cotidiano unas líneas increíblemente bellas de leer.

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  3. Es perfecto! digo, los detalles, lo cotidiano lo hiciste tan real, me pareció ver la imagen de lo que decían tus palabras.
    Que don el tuyo!

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