lunes, 27 de mayo de 2013

   Sé que te va a sonar a tópico, pero te juro que no digo más que la verdad cuando confieso que me haces querer ser mejor persona.  Me das ganas de levantarme temprano para hacer la cama y desayunar antes de ir a la universidad, de no faltar a clase. Haces que ya no quiera decir mentiras, que intente irme a dormir temprano, que procure no llegar tarde a todas partes como solía. Pienso en ti y se me pasan un poco todo este odio hacia las personas y todo este enfado con el mundo, y ya no tengo tantas ganas de gritar como antes. Me animas sin saberlo a hacer cinco comidas al día, a comer fruta y verdura, a no beber café después  de las siete de la tarde, a barrer debajo de la cama a menudo y a no dejar los libros tirados por el suelo. Por ti quiero aprender a cocinar y a hablar francés, alemán, lenguaje de signos, braille o lo que se tercie. 
   Bien, creo que sabes a qué tipo de cosas me refiero: ya no quiero ponerle la zancadilla ni literal ni metafóricamente a nadie, ni a los demás ni a mí misma. Gracias a ti.

2 comentarios:

  1. "te quiero no solo por lo que eres, sino por lo que soy cuando estoy contigo" diria Mario

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    1. ... por lo que sería si estuviera contigo.

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