sábado, 19 de octubre de 2013

Asíndeton

  Algunos días estoy tan triste que tengo que buscarme los pulmones en el pecho, a ver si al menos, ya que han dejado de cumplir su función, siguen ocupando su espacio dentro de mi caja torácica. Me miro al espejo y siento no ganas, sino necesidad de cortarme el pelo muy corto para empezar de cero; cuando estás en negativo, empezar de cero significa un adelanto. Cojo un cuaderno y un bolígrafo o miro una página en blanco en la pantalla del ordenador, y me parece increíble que habiendo en mi cabeza tantas palabras me salgan tan pocas por las manos. Vomito unas líneas y pienso que quizá el momento en que empecé a escribir más de mi tristeza por ti que de mi amor por ti fue el momento en que debí pasar página; pero es que tú eres siempre el punto de libro. Oigo mi móvil y me abalanzo sobre él; tu nombre está en las esquinas de mis apuntes, en un papel pequeño en el fondo de mi bolsillo, entre las líneas de todo lo que escribo... pero no en la pantalla del teléfono. Me preparo un té y noto cómo las mariposas dejan de volar y quedan flotando ahogadas en mi estómago; sus pulmones tampoco han podido cumplir su función. Escucho unas canciones con el volumen muy alto que me susurran al oído y otras con el volumen muy bajo que no dejan de gritarme; letras que no dicen nada de canciones instrumentales me hablan de ti. Apoyo el costado sobre el colchón, miro el gotelé de la pared y echo de menos tu pecho contra mi espalda; apoyo la espalda sobre el colchón, miro el gotelé de este techo que tú nunca has mirado y... joder. Esta tristeza es la calma que queda cuando tú te vas y te llevas contigo la tormenta.

1 comentario:

  1. Cada línea tuya destaca por sí sola, no sería capaz de eliminar ninguna.

    "Esta tristeza es la calma que queda cuando tú te vas y te llevas contigo la tormenta."
    Joder, increíble.

    http://www.azucarycenizas.blogspot.com.es

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