sábado, 19 de abril de 2014

Me abrazo a tu recuerdo

      Me abrazo a tu recuerdo. Le poso los labios en el cuello y le acaricio las mejillas con el dorso de la mano. Así: como aquella vez en que me secaste dos lágrimas que corrían por sendos lados de mi nariz; no lo he olvidado. Beso tu recuerdo, no cada poro de su piel porque no es de piel, aunque me duela, pero sí entero, entero, entero. Y tu recuerdo me besa de vuelta. Se posa completo sobre esta piel mía y me besa entera. Y recuerdo tu vientre y lo uno al mío, y el recuerdo de tus manos me recorre la espalda. Recuerdo tu voz diciéndome adiós aquel día en que mis palabras te dijeron que me iba mientras mi voz te rogaba que me pidieras que me quedase a dormir; me quedo a dormir en el recuerdo de tu voz. Apoyo suave el oído derecho sobre el lado izquierdo del pecho de tu recuerdo y recuerdo tu latir golpeándome el tímpano, muy rápidamente primero, muy despaciosamente después. Te recuerdo quedándote dormido y, poco a poco, tu recuerdo va durmiéndose también debajo y dentro de mi cabeza.

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