miércoles, 28 de mayo de 2014

Bo-ca.

Hace mucho tiempo que no me muerdes los labios, 
 pero aún tengo tus dientes clavados en el corazón. 

Tengo clavada todavía
 tu boca diciéndome:
 “te comería entera”,
 y comiéndome,

tu boca vacía llena de hambre, 
 sedienta hecha agua,
 tu boca clavada en mi boca
 tragándome sin masticar.

Tengo clavada todavía
 tu lengua burlándome,
 dibujándome en la carne caminos
 para luego acabar perdiéndose,

tu lengua besándome las mejillas
 saladamente lloradas,
 tu lengua bebiéndome triste
 sin parar para respirar.

Tengo clavados todavía
 tus dientes mordiéndome
 queriendo por fuera,
 por dentro sin querer,

tus dientes hincados en el cuello,
 traspasándome de un bocado,
 tus dientes cortando por encima
 y por debajo de la piel.

Con la de cosas bonitas que pueden hacerse con la boca, 
  y que al final tú la usaras para despedirte...

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