martes, 5 de agosto de 2014

No quiero nada. Lo quiero todo.

    Hoy ha sido el día en que me he sentado en la cama temblando con el bolígrafo en la mano sin querer escribir ni en la libreta de la ficción ni en el diario. Quería quitarle la tapa al boli e hincarme la punta donde me doliera menos y me matara más rápido; para crear una válvula de escape a todo esto que llevo dentro. Porque no entiendo cómo puedo tener tantas ganas de reventar sintiéndome tan vacía. No sé quién limpiará las paredes cuando explote ni qué pensará cuando no encuentre más que vísceras, ni un pedazo de alma.
  Tú también pareces estar vacío. No sé dónde escondes toda la vida que me estás robando.
  A tu lado he tocado techo. Tengo la sensación de que nunca voy a estar tan cerca del éxtasis como gracias a ti.
  A tu lado he tocado fondo. Tengo la sensación de que nunca voy a estar tan cerca de la ruina como por tu culpa.
  Pareces cómodo sembrando en mí tantas contradicciones. Quiero rajarte la cara y luego cosértela a besos. Quiero escupirte y comerte. Quiero matarte, y sé que si te murieras la única salida que tendría sería morirme contigo. Ni puedo contigo ni puedo sin ti.
  No quiero nada. Lo quiero todo. Siento que sólo tú puedes salvarme del peligro de muerte que tú mismo representas. Me vuelves vulnerable a algo de lo que sólo tú puedes protegerme. Eres los relámpagos, los rayos, la lluvia torrencial, eres la calma acariciándome la espalda. Eres la brújula, la x en el mapa y la más absoluta de las pérdidas.
  Tengo el corazón parado a mil kilómetros por hora. Me duele el pecho. No puedo llorar. Ni respirar. No sé cómo puedo odiarte tanto queriéndote tanto al mismo tiempo; pero, si no te odiara, tampoco sabría quererte. 

2 comentarios:

  1. Me encanta muchísimo. Son todas esas emociones juntas...

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  2. casi puedo leerme a mi misma en esos versos, y 'Porque no entiendo cómo puedo tener tantas ganas de reventar sintiéndome tan vacía.' me parece la mejor frase de todo el texto.

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