domingo, 21 de septiembre de 2014

La vez próxima que nos veamos.

Te intuyo la vez
  próxima que nos veamos:
  "qué tal", "cómo estás",
  "cómo vas", "cómo va todo".
No quiero responderte
  "triste", "estoy triste",
  "voy triste", "todo va tristemente".
Quiero responderte:
  "mí-ra-me", "ve-me".
Ojalá la vez
  próxima que nos veamos
  no vengas a preguntarme
  y simplemente me veas
  la sangre en las uñas,
  las tres grietas en el labio,
  los lagrimales blanquecinos.
En dos meses sin comerte
  he perdido dos meses
  y he ganado diez kilos.
Tengo los ojos húmedos
  casi siempre,
  y las manos cansadas
  sin excepción.
A veces me cuesta respirar,
  pero eso no puedes verlo.
Sí puedes ver cuánto
  me cuesta dormir; mira:
  las ojeras son
  el espejo del alma.

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