jueves, 13 de noviembre de 2014

A los veinte años.

A los veinte años
cómo se puede estar tan cansada,
cómo se puede ser tan de color azul.
Cuánto cansancio viniente de la nada,
cuánta angustia viniente del vacío.
De dónde salen estas ganas de morir
en casi todas las situaciones.
Por qué, por qué sin haber vivido
este hartazgo de vivir.
Quién te tomará de la mano,
quién te salvará, a los veinte años.
Cuándo brotará la vida de tus ojos,
cuándo tus pies volarán ansiosos.
A dónde irán las ganas de morir
en casi todas las situaciones.

Qué muerte en vida no querer vivir
a los veinte años.

1 comentario:

  1. A veces pienso lo mismo, suerte que sea momentáneo aunque hay que aprender a disfrutarlo todo.

    Un abrazo!

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