domingo, 8 de febrero de 2015

    ¿Pero qué has hecho de mí, hombre, qué has hecho de mí? Me lo has puesto todo patas arriba, le has dado la vuelta a mi vida. De pronto todo lo que conocía, todo lo que era, se ha desmoronado. Ya nada me duele. He dejado de leer a Pizarnik, paso de los cantautores, duermo ocho horas diarias. Y ya apenas lloro, ya apenas lloro; ya sólo lloro de risa. Por tu culpa, hombre, por tu culpa camino con la cabeza alta y sonrío todo el rato sin parar. Y quiero estar guapa. Y quiero vivir todos los días. 
    Cómo lo has hecho, dime, cómo has conseguido salvarme de mí misma. Cómo has logrado cambiarme, sacar de mí todo lo bueno y que lo malo se quede escondido, agazapado, y que no se atreva a salir de lo oscuro. Cómo consigues que no necesite escribir. 
    Me haces sentir de colores. A mí, que siempre he sido tan gris.


2 comentarios:

  1. de sonrisas como esa foto, de caminantes con la cabeza alta y la sonrisa todo el rato sin parar, debería estar lleno el mundo.
    que me parece a mí que vemos demasiados grises en los colores que nos rodean.

    ResponderEliminar