domingo, 10 de mayo de 2015

Me duele la maternidad.
A los veinte años,
me duele la maternidad.
Tengo pesadillas en la vigilia
de vientre baldío,
de nanas mudas,
de cuerpo acunante sin cuerpo acunado.
Tengo la maternidad clavada
como una espina,
hendida en el centro,
sangrante como una herida abierta.
Me duele la maternidad.
Me ahogo en la sangre de este anhelo
tan pequeño, tan grande,
en la sangre de las criaturas nonatas.
Me ahogo en la sangre de una cesárea
abierta al vacío.
Me ahogo en la sangre
 a la que nunca daré luz.
En el regazo y en las manos,
en el pecho y en la boca,
en el vientre:
me duele la maternidad.

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