viernes, 31 de julio de 2015

Sabrosas promesas

Cuando hace cien años que no te veo
y faltan cien años para que me veas,
comienzo a alimentar a la esperanza
con dulces, saladas, sabrosas promesas.
Le digo a la esperanza que quizá
me mires con luciérnagas en los ojos
y me cuentes con alondras en la boca
qué has hecho este tiempo,
dónde has andado,
con quién has estado
–y ojalá por qué no conmigo–.
Que quizá me hables de todos los libros
y las películas que no te han hecho llorar,
pero casi.
Que quizá me recuerdes viajes o sueños,
me recuentes escalones de una torre
o me ilustres esculturas con datos:
"sus manos son desproporcionadas...",
"dijo que sólo le faltaba hablar...".
Que quizá me describas un mar nublado
o un cielo embravecido.
Que quizá me digas: "tu pelo", "tus manos",
"tu vestido".
Que quizá me derrita y quieras.
Le susurro a la esperanza que ojalá
confieses que me has llevado
contigo.

4 comentarios:

  1. Hola! Soy Paloma y soy nueva por aquí, he dado por casualidad con tu blog y - como ya de por sí me encanta la poesía- me ha encantado leer la tuya.
    Me quedo por aquí para seguir leyéndote ^^
    un besito y te dejo mi blog por si quieres pasarte letrasdepaloma.blogspot.com

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  2. Ojalá pudiese escribir poemas,
    ojalá pudiese escribir poemas así*.

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  3. He caído aqui sin querer! Y me gusta mucho tu poesía.
    Aunque pienso que a veces, es peligroso alimentar a la esperanza, quizás un día cualquiera se pone en nuestra contra y nos quedamos sin llaves para abrir la puerta que queríamos (¡perdón el pesimismo!), aún así tambien pienso que el resultado puede ser el cielo y el mar, y que nos salga todo bien :)
    Besos!

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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